Armand continuo su movimiento y se estrello contra una pared. Era mampostería fina y la atravesó fácilmente, antes de darse cuenta de que podía frenar. Afuera, se detuvo en el aire.
Estaba en Tera. Las casas bajas, el Coloso de Tera a lo lejos. Mas puntualmente, la Calle del Carnero, en el barrio de la Vanguardia.
Mas interesante aun, era Tera veinte años atrás. El triunvirato había adoquinado esta calle hacia tiempo ya. La gente que pasaba por la vereda tenias chaqués, camisas de manga ancha, pelucas blancas y botas. Hoy en dia, preferian levitas, sacos, sombreros de copa y zapatones.
-No es real.
Armand se volteo. Parada en la terraza, Fleur lo miraba.
-Mira la gente. No nos miran. Somos invisibles para ellos. Esto es una ilusión.
-Fleur. -Se obligo a tranquilizarse. No podia atacar a una oponente tan serena.
Fleur realmente disfrutaba del paisaje y la fresca brisa de su ciudad natal.
-¿Crees que estemos aqui por mi? ¿Sera una representación de mi infancia?
-No lo se. Lamuel me dijo que al llegar aqui entraban en salones que se adaptaban a los recuerdos de las personas. Como los iludecks uleanicos. - Armand sintió que su furia se disipaba rápidamente.
-A mi me dijo que eran escenarios de Duelos. -Le sonrió a su antiguo amante. -¿Tenemos que luchar?
-Si. Vamos a luchar.
-Excelente.- La excitación le hacia brillar los ojos. -Hace tiempo que me preparo para este momento.
Esa sed de pelea le pareció a Armand tan digna de un karmigero. Pero el nunca la habia sentido. Aunque los años lo habían hecho duro y despiadado, no había sentido nunca el ansia de pelea física que estaba en todos sus colegas.
Sabia que en una pelea cuerpo a cuerpo, Fleur no seria un oponente. Pero aun así la estudió. Sus abuelos maternos habían sido compañeros de Landon, y según él, habían sido ambos excelentes espadachines. Su madre también era una espadachín excepcional, aunque en sus últimos años había abandonado la espada por el trabajo del político.
Fleur por consiguiente había nacido en una casa de una espadachina con mas riquezas que nadie en Kalan. Rabia aprendido de los mejores, incluso el viejo Barrabas, maestro de su madre, y del elfo Thyssias, maestro de su abuelo Courier. Su arma, Executrix, había sido encantada especialmente para su estilo de pelea por el mismo Maedrios, reencarnacion de Mandramas. Su semicoraza de esgrima había sido forjada especialmente por los Tres Forjadores, e incorporaba el mejor acero enano, la mas fina filigrana elfica y la mas poderosa fe goana.
Y su estilo... Fleur había derrotado ante sus ojos a uno de los peones de Charizar, un dragon dorado tan viejo como la misma ciudad de Tera. Pocos ataques de precisión bastaron, y el dragón se habia estrellado contra el suelo y no se levanto. No estaba muerto, claro. Fleur no mataba si podía hacer durar mas la pelea. Esa vez, Armand no le presto atención a la hazaña. Estaba acostumbrado a ver a sus amigos derrotar a los peores monstruos expeditivamente. Pero ciertamente, un dragón dorado anciano era mas de lo que un guerrero humano, por mas artillado y entrenado, pueda manejar solo.
Y al ver la seguridad con la que Fleur desenvainaba a la Executrix y la calma en sus ojos, se pregunto si no había subestimado a su antigua amante.
Claro que podría ser un bluff. Fleur era excelente en ello.
-¿Porque hiciste esto?
-¿Te refieres a armar un equipo de nuestros mayores enemigos individuales con vida, traerlos secretamente a la nave y dejar que se enfrenten mientras yo me apresuraba en llegar aquí antes que todos y convertirme sola en el nuevo Destino?
-Si.
-¿No es un poco cliché que el villano haga su exposición antes de la batalla final con el protagonista?
-No eres un villano. Enor es un villano. Metatron es un villano. Tu solo eres un peón.
-Gracias, yo también te aprecio, amor mio. Mientes muy mal. De todas maneras, Enor esta fuera de la competencia. Fuiste tu?
-Yo?
-¿Lo mataste?
-No. No se que sucedió con el. Hubo una explosión y desapareció.
-Ah, debe haber usado las botas de siete leguas. Debe estar por aqui, escondido en algun lado, buscando su momento para destruirnos. El hace esa cosas, sabes.
-Si. No fui yo. Tharloff lo enfrentó. Yo fui a buscar a refuerzos.
-¿No me digas que Enor te asustó, Armand? A ti, el poderoso Karmigero? Siempre supe que Tharloff tendría las pelotas que a ti te faltan.
Armand se encogió de hombros.
-Lo hizo bien, y casi pierde. Enor mató a Hitamo.
-Hitamo? Pobre gordo.
Un silencio. Armand seguia flotando en el aire, mientras que Fleur elongaba pisando el borde de la terraza. Unos cuervos pasaron croando y casi se estrellan contra Armand, como si no pudieran verlo.
-¿Porque hiciste esto, Fleur?
-Ah. No seas molesto, Armand. No voy a explicarte porque hago las cosas. Me dieron ganas. Queria reescribir la historia conmigo adelante. Porque convertirse en dios si puedes ir a algo mas grande?
-Podrias haberlo hecho sin tanta desidia. Ibas a venir aquí, y tendrias tanto derecho como cualquiera de ser el destino.
-Ah. Claro. Por lo menos tu y Hitamo estaban desesperados por ser el destino. Landon también, aunque a su manera, y no iba a oponerse abiertamente. Zeldon, el viejo Rusp, Tharloff, Casandra, Grana, a ellos les importaba un pepino. Solo vinieron por acompañarlos. Esto iba a terminar pasando, este duelo entre nosotros, solo que fue mas divertido y trajimos mas gente al juego. Ya basta. Quieres pelear o me tengo que subir encima como cuando eramos novios?
Armand se convirtió en un megaordomante (casi sin cambios de aspecto porque aborrecía esos detalles) y cargó. Fleur esquivó el puñetazo de Armand pero no su rodillazo y el golpe de reves subsiguiente. La armadura hizo su trabajo pero ella salio disparada al vació. Se frenó en el aire; pequeños alerones salieron de sus botas y voló hacia adelante, estoque en diestra. Armand desvió la hoja hacia arriba y de un rápido cuchillazo de karma la degolló.
Fleur cayó de rodillas, la mano en la garganta frenando la hemorragia. Pero repentinamente levantó su hoja en un angulo imposible de parar; esta penetró en el abdomen del horrorizado Armand y se detuvo al chocar con los homoplatos por dentro de su cuerpo. La espada entró en fase y despedazó sus costillas al emerger vibrante del pecho del karmigero.
Armand retrocedió y curo sus heridas con su karma. Fleur hizo lo propio con una estampita sagrada.
-Round tres - jadeó Fleur, y saltó hacia su enemigo, una segunda espada en la izquierda. Era una hoja arcoiris, que desplegaba múltiples rociadas prismaticas en cada mandoble.
Armand paró las dos hojas; Fleur giró sobre si misma y le clavó ambos tacos estilete en los hombros; luego rotaron ambos y la cabeza del karmigero se incrustó en la terraza. Este se hundió velozmente a traves del suelo, estrellando a Fleur contra el piso. Ella se volteó a tiempo para evitar una onda de corte que surgió del piso hacia arriba, seguida luego de Armand con un uppercut volador. Fleur lo atacó con ambas hojas nuevamente, y las giró en el aire esquivando las manos en guardia del karmigero y clavó cada hoja en un pie. Armand le atacó con múltiples puñetazos por todo el cuerpo; terminando en un uppercut del céfiro que la lanzó por los aires.
Fleur aterrizó a pocos metros del río, sobre el puerto. La gente se alejó rápidamente, pero sin mirar el cuerpo de la espadachina, que se puso de pie con elegancia y saltó lejos. Armand, usando una carga voladora en picada, se incrusto en el suelo a pocos centímetros, haciendo pedazos el muelle y deslizándose por el agua del río unos metros. Fleur agitó su espada arcoiris y llenó el rio de destructores destellos multicolores. Armand los esquivó con supina elegancia y se desplazó hasta su enemiga; con un solo dedo y un gesto de desdén golpeó la hoja colorida y esta se partió en astillas y voló por el aire. Fleur le propinó un mandoble descendente sobre el brazo izquierdo que casi lo corta en dos; Armand retrocedió y ejecutó una patada giratoria sobre el pecho de Fleur y la arrojó sobre un roble en el parque de los afectos perdidos.
Fleur aterrizó clavando sus tacos en la madera, y se escondió en el follaje. Armand disparó una ráfaga de bolas de energía azuladas que congelaron las hojas del árbol y las redujeron a astillas. Fleur ya no estaba allí. El karmigero atisbó el aire, buscando el rastro de karma y repentinamente sintió la hoja del estoque hundirse en su estomago; la tomó con la mano sana y y cabezeó el aire con fuerza; hubo un sonido metálico y Fleur se volvió visible, desarmada y retrocedió. Armand se quitó el estoque del estomago, lo arrojó al rio y atacó con un puñetazo helado; Fleur adelantó su mano enguantada, se arrojo al piso y piso el pecho de su antiguo amante, aprovechando su propia inercia para rodar ambos por el suelo. Armand se encontró boca arriba, con Fleur encima suyo, y un enorme estilete apoyado sobre el punto de su corazón que, según el antiguo sistema de acupuntura queuriana, controla todo el flujo del karma. En vez de asestar el golpe definitivo, Fleur le sonrió y lo besó con furia, mordiendole los labios. Armand se recuperó de la sorpresa y activó la velocidad de la oscuridad.
Moviéndose con la parsimonia que implica tener tu cuerpo acelerado a una velocidad relativista, tomó con delicadeza el estilete, que se partió por el impacto. Se levantó levemente, apoyando su pecho contra el peto de Fleur, que lentamente (para su percepción) salió disparada hacia arriba. Durante cinco minutos para su percepción, Armand reposó, curó la herida de su brazo, y luego lentamente se levantó. Fleur aun no había aterrizado. Armand voló sobre las aguas del río, encontró el estoque Ejecutrix que acaba de arrojar ahí, la levantó lentamente con su telekinesis de combate, y lo arrojó con toda su fuerza hacia el vació, en una curva adecuada para salir del planeta. Luego, vio que Fleur empezaba a aterrizar en la calle del Trianón, despedazando una carroza y sus ocupantes. Espero que las esquirlas se dispersen, se acercó caminando para ahorrar mana, desplegó su espada de karma, y la apoyó contra la garganta de la espadachina. Apago su velocidad de la oscuridad.
-Uau, eso fue bueno.
-Esta pelea ha terminado, Fleur. Rindete.
-Armand, amor, esa no es la forma de tratar una dama. Si eres tan fuerte y habilidoso, porque me amenazas a mi, un oponente caído y desarmado? - levanto las manos para evidenciar su estado desarmado.
-Tu acabas de hacerlo.
-No, te derribé en el proceso, y tu nunca estas desarmado. La velocidad de la oscuridad es una ventaja que no puedo igualar, y no hay nada que pueda hacer sin mis armas. Dejame que me levante.
Armand retrocedió. Sentía una furia creciente hacia ella, pero también una cierta desidia.
-Mi espalda me duele horrores. Suerte que tenia una armadura increíble, eso podría haber matado a cualquiera. De hecho, mira, mataste unos inocentes usando mi cuerpo como bala de mortero.
-No son reales.
-Lo se. Lo se. Dime, no te duele la cabeza?
Armand no respondió.
-Yo que tu, no usaría la velocidad de la oscuridad nuevamente.
Armand permaneció silencioso.
-Armand, cariñito, tenemos que hablar. Hay una cosa que te tengo que contar. Hace un tiempo, que yo y Tharloff... no, no, bromeo. Que cara que pusiste. En realidad fue con Enor. No, no, no eso. Dioses, como puedes creer que ese enano fisicoculturista... solo somos amigos. O aliados. Interesados en, digamos, tener recursos, métodos disuasivos contra gente como tu. Los magos, son fuertes, tu sabes, pero débiles fisicamente. Un buen asesino o un virote o un veneno. Punto. Pero ustedes, karmigeros... Son tan demasiado fuertes, y tan malos con las relaciones publicas. Basicamente desafían a todo el mundo para convertirse en blanco de su odio. Como quieres que no terminemos haciendo pogroms con sus familiares. Es natural.
Armand la miraba, aun en silencio. Fleur tomo un trago de poción curativa.
-En fin. Yo no estoy interesada en exterminarlos, de todas maneras. Son útiles. Eso se lo dejo a Enor. Yo, mas bien, queria guarnecerme. Aunque ustedes no lo crean, un guerrero bien entrenado, con un buen presupuesto en armamento mágico, es igual en peligrosidad en combate mano a mano con un karmigero. No, no te rias. Es en serio. Yo soy tu igual, Armand, puedo pelear contra ti de igual a igual y hasta matarte si tengo un poco de suerte. Bueno, a ti no, ya lo se, eres un singular inmortal, la la la. Pero te puedo derrotar. Solo tienes un arma contra la que no puedo ganar. No, no me refiero a eso. (risita). Hablo de tu querida, amada, adorada velocidad de la oscuridad. Enor descubrió que la Terminal tenia algunos usos alternativos interesantes, no se si lo experimentaste. Creo que el hecho de que hayas huido, tiene algo que ver, no?
Silencio.
-No importa. Te comieron la lengua los ratones, amor? No importa, era una figura retorica. Yo tuve que preparar algunas medidas extremas para evitar este problema. Encontré un enfoque interesante, una de las múltiples lineas de investigación que Enor desarrollaba. Sabias que tenia un asteroide secreto provisto por Starscream donde tenia cientos de sabios de todos los paises de Kraad desarrollado armas y métodos antikarmigeros? Uno de ellos, un somassin creo, diseño un veneno muy interesante. Es una neurotoxina, afecta los procesos cerebrales. Lo curioso es que es muy sutil, ustedes los karmigeros tienen maneras de percibir esas cosas, pero como no afecta nada nocivo hasta llegar al cerebro... Y según me aseguro el enano, es capaz de acabar incluso con la habilidad regenerativa de ustedes los ilustres Brankaster. Pero lo mas interesante es que la arremetida del veneno funciona especialmente rápido dado que es relativa a los procesos metabolicos de ustedes. Sabes que significa esto?
-No.
-Ehh, pense que te había hecho efecto y te había pegado por el lado del enmudecimiento. Significa, Armand, amor, que cuando usas la velocidad de la oscuridad, la velocidad de la luz o la velocidad de la sombrita de la playa, el veneno sigue activo, sigue afectandote. Para vos pasa una hora, para mi un milisegundo, y el veneno esta alli, comiendote la cabeza. No se a que me recuerda.
-Tu estoque estaba envenenado?
-No. Eso seria una solución eficiente. Pero no elegante. ¿Quieres saber donde esta el veneno?
-No estoy envenenado.
-Oh, lo estás, puedes apostar tu usado trasero xenoriano que lo estás. Enor me dio la formula del veneno, y sugirió un estoque envenenado, igual que tu. Nah, demasiado fácil. No, yo aposté a un método mas amplio. Pensé en un perfume. Pero el veneno no se asimilaba bien por los pulmones. Encontré que un sacerdote amigo y un pequeño pacto con un dios malvado, podián darme la habilidad de ser temporalmente cianuriana. Solo que en vez del exagerado, casi inmediato veneno cianuriano, tome este pequeño veneno sutil que me dio Enor.
-Cianuriana...
-Aha. Todos mis fluidos corporales son venenosos ahora. El sudor evaporado sirve como veneno, pero no es suficiente para una dosis respetable. Mi sangre en tu cuerpo es bastante mas eficiente. Los puñetazos sobre mi piel sudada hubieran sido deseables; lastima que usas esos ridiculos cuchillos de karma o las patadas; y que tenia que usar esta armadura para mantenerme viva. Deje mi cuello expuesto para ver si usabas una presa de extrangulación, pero usaste en vez el cuchillo de karma para degollarme. Igual, te salpique bastante sangre. ¿Y sabes cual de todos los fluidos corporales de un cianuriano es el mas toxico? La saliva.
La siguiente estocada de Fleur tomo por sorpresa a Armand, mas al ver que la hacia con un estoque idéntico al Executrix que acaba de lanzar fuera del planeta. Levanto la mano para parar el ataque. Fleur no redirigió el estoque; en vez atravesó el fuerte campo karmico protector, la palma, las falanges, el deltoide, el humero, las costillas y el pulmón.
Era un ataque perfecto y atravesó el punto del karma antes mencionado. Armand irradió por reflejo y Fleur salió disparada hacia atras, atravesando la pared de una taberna que acto seguido se derrumbó. El karmigero miraba su sangre y su karma escapandose a borbotones y cayó de rodillas, manoteando su cinturón buscando sus miyikos. Fleur se teleportó a su lado y con un gesto casual cortó con la punta del estoque la bolsita de las esferas karmicas, y las pateó lejos.
Armand entró en la velocidad de la oscuridad.
Fleur a su lado estaba subjetivamente paralizada. Toda su visión estaba apagada; lo normal cuando se usa la velocidad de la oscuridad dado que la luz no llega a los ojos a velocidad suficiente para formar imágenes. Por suerte, la percepción del karma no resulta afectada. Apenas le quedaba energía para un ultimo ataque, imparable a esta velocidad; ignoro las consecuencias y apuntó una carga mortal a un paso, contra Fleur. La velocidad de la oscuridad se apagó sola un instante antes de conectar pero la inercia de su puño era tal que era imparable. Su mano despedazó la armadura y penetró en la carne y no se detuvo hasta salir por el otro lado. Armand no retiro el brazo y la dejó agonizar a su lado colgando, sin mirar su rostro. Fue breve.
-Fue un buen bluff, Fleur. Casi me lo creo.
Tera se disolvió a su alrededor, como dándole la razón. En su lugar, una infinita planicie gris y chata. Busco la bolsa de los miyikos con la vista, ya que estaba totalmente exhausto de karma. Nada, quizás se había disuelto con el cambio de entorno. Una oleada de angustia lo inundó. Sin karma estaba totalmente indefenso para luchar contra el próximo enemigo. Había sido una victoria demasiado costosa.
Entonces sintió la primera, intensisima punzada en la nuca. El veneno era rápido, así que nunca llego a sentir la segunda.
1 comentarios:
BUenisiimooo!!!!!!!! Es uno de los mejores capitulos hasta la fecha!!! Muy buena descripcion de las secuencias de pelea, muy bien trabajados los personajes! Muy bueno!!!!!
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